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Asocian los lípidos en sangre con un riesgo menor de ELA

Por el equipo editorial de LabMedica en español
Actualizado el 02 Nov 2021
La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) pertenece a un grupo más amplio de trastornos conocidos como enfermedades de las neuronas motoras, que son causadas por el deterioro gradual (degeneración) y la muerte de las neuronas motoras. Las neuronas motoras son células nerviosas que se extienden desde el cerebro hasta la médula espinal y los músculos de todo el cuerpo.

El índice de masa corporal premórbido, la actividad física, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares se han asociado con un riesgo alterado de desarrollar esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Existe evidencia de un riesgo genético compartido entre la ELA y el metabolismo de los lípidos. Los científicos están ansiosos por identificar biomarcadores relacionados con la ELA, que en última instancia podrían conducir a un diagnóstico mucho más temprano, potencialmente antes de que aparezcan los síntomas y que ofrezcan la esperanza de tratamientos preventivos.

Imagen: Los niveles más altos de lipoproteínas de alta densidad y apolipoproteína A1 en sangre se asocian con un riesgo reducido de desarrollar esclerosis lateral amiotrófica (Fotografía cortesía de Forth)
Imagen: Los niveles más altos de lipoproteínas de alta densidad y apolipoproteína A1 en sangre se asocian con un riesgo reducido de desarrollar esclerosis lateral amiotrófica (Fotografía cortesía de Forth)

Los científicos clínicos especializados en neurociencias de la Universidad de Oxford (Oxford, Reino Unido) utilizaron datos de 502.409 personas que se inscribieron en el estudio del Biobanco del Reino Unido entre marzo de 2006 y octubre de 2010 cuando tenían entre 39 y 72 años. A todos les realizaron análisis de sangre en el momento de la inscripción y se les dio seguimiento durante una media de 11,9 años. Observaron la relación entre la ELA y los niveles sanguíneos iniciales de lipoproteínas de alta y baja densidad (HDL y LDL), colesterol total, apolipoproteínas A1 y B (apoA1 y apoB), triglicéridos, hemoglobina glucosilada A1c (HbA1c) y creatinina. También analizaron la relación entre la ELA y el ejercicio autoinformado y el índice de masa corporal.

Los investigadores informaron que después de controlar por edad y sexo, encontraron que un HDL y apoA1 más altos se asociaron con un menor riesgo de ELA. Una proporción más alta de la relación colesterol total:HDL se asoció con un mayor riesgo de ELA.

Cuando se utilizaron modelos que incorporaban múltiples marcadores metabólicos para evaluar el riesgo de la enfermedad, HDL y apoA1 mantuvieron su asociación con un riesgo reducido de ELA independientemente de otros factores. Los niveles más bajos de LDL y apoB también se asociaron con un menor riesgo de ELA. En un análisis más detallado, se demostró que los niveles de LDL y apoB eran más altos mucho antes del diagnóstico, pero más bajos en personas más cercanas al diagnóstico, mientras que los niveles de HDL y apoA1 no mostraron tales diferencias.

Los autores concluyeron que su estudio se suma a la creciente literatura que documenta las diferencias en el perfil metabólico premórbido de quienes eventualmente desarrollan ELA. La persistencia de estos hallazgos en modelos que controlan el uso de estatinas, el tabaquismo y la enfermedad vascular indica que la asociación de los niveles de lípidos y la ELA no es atribuible a una asociación de confusión entre los lípidos, la ELA y estos factores. Además de proporcionar conocimientos novedosos sobre la patogénesis, esto enfatiza la necesidad de considerar un conjunto más amplio de posibles biomarcadores de ELA presintomáticos. Dichos marcadores podrían ayudar a identificar el cribado de la población para detectar la ELA y también generar confianza en los ensayos futuros de terapia preventiva. El estudio fue publicado el 13 de septiembre de 2021 en la revista Journal of Neurology Neurosurgery & Psychiatry.

Enlace relacionado:
University of Oxford


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