Una prueba en sangre detecta el daño cerebral años antes de que aparezcan los síntomas

Por el equipo editorial de LabMedica en español
Actualizado el 11 Feb 2019
La enfermedad de Alzheimer es una causa importante de demencia que destruye las células y los tejidos cerebrales. A medida que el daño cerebral se propaga, conduce a síntomas como confusión, pérdida de memoria y disminución de la capacidad para funcionar. Eventualmente, la persona ya no puede llevar una vida independiente.

Los exámenes post mortem de los cerebros de las personas con enfermedad de Alzheimer revelan tres características típicas: placas de proteína beta-amiloide, ovillos de proteína tau y pérdida de conexiones entre las células cerebrales. La enfermedad de Alzheimer afecta principalmente a las personas de 65 años o más, pero hay formas más raras que pueden atacar antes.

Imagen: Los exámenes de tomografía por emisión de positrones (TEP) del cerebro de un paciente normal (izquierda) versus un paciente con enfermedad de Alzheimer, que se podría haber detectado anteriormente al medir la cadena liviana del neurofilamento (NfL) en el LCR (Fotografía cortesía de Science Photo Library).

Un equipo compuesto por científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis, (MO, EUA) y el Centro Alemán para Enfermedades Neurodegenerativas (Tubinga, Alemania) estudió una forma rara que tiene el nombre de enfermedad de Alzheimer hereditaria de herencia dominante (DIAD, por sus siglas en inglés), o enfermedad de Alzheimer autosómica dominante. Los datos para el estudio provinieron de la Red de Alzheimer de Herencia Dominante (DIAN), que es un consorcio internacional. El análisis tomó los datos de más de 400 personas en la red DIAN. Este número incluía a 247 que eran portadores de una mutación genética y 162 de sus parientes de sangre que no eran portadores. Todos los individuos habían asistido a una clínica de la DIAN y habían dado una muestra de sangre, habían completado las pruebas cognitivas de la memoria y de las habilidades de pensamiento, y les habían realizado exámenes cerebrales. Además, alrededor de la mitad había hecho consultas clínicas repetidas, con hasta tres años entre cada una.

La cadena liviana del neurofilamento (NfL) es un biomarcador fluido prometedor de la progresión de la enfermedad para varias proteopatías cerebrales. El examen de las muestras de sangre de la primera consulta reveló niveles más altos de NfL en aquellas personas que portaban una mutación genética. En estas personas, las consultas repetidas mostraron que los niveles de NfL aumentaban con el tiempo. Sin embargo, los individuos que no portaban una mutación genética, no mostraron este patrón. Sus niveles de NfL fueron más bajos y se mantuvieron bastante estables con el tiempo. El equipo detectó el aumento en los niveles de NfL unos 16 años antes del inicio anticipado de los síntomas. El equipo utilizó tecnología de inmunoensayo ultrasensible para demostrar que los niveles de NfL en el líquido cefalorraquídeo y el suero están correlacionados entre sí y se elevan en las etapas presintomáticas de la enfermedad de Alzheimer familiar.

Un análisis adicional reveló que los niveles de NfL también eran predictivos de la disminución de la memoria y las habilidades de pensamiento en las pruebas de cognición. Otras afecciones que dañan el cerebro también pueden causar que las neuronas pierdan NfL. Las personas con enfermedad de Huntington y demencia con cuerpos de Lewy, por ejemplo, tienen niveles más altos de la proteína en la sangre. Los niveles de NfL en sangre también aumentan en los jugadores de fútbol inmediatamente después de un golpe en la cabeza y en personas con esclerosis múltiple durante los brotes.

Los autores concluyeron que la dinámica del NfL en el suero predice la progresión de la enfermedad y la neurodegeneración cerebral en las primeras etapas presintomáticas de la enfermedad de Alzheimer familiar, lo que respalda su utilidad potencial como un biomarcador clínicamente útil. Brian Gordon, PhD, quien es profesor asistente de radiología y coautor del estudio, dijo: “Esto es algo que sería fácil de incorporar en una prueba de detección en una consulta de neurología”. El estudio se publicó el 21 de enero 2019 en la revista Nature Medicine.

Enlace relacionado:
Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis
Centro Alemán para Enfermedades Neurodegenerativas



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