Nuevas normas para antimicrobianos atienden tuberculosis para optimizar diagnóstico
Actualizado el 14 Jan 2026
La resistencia a los antibióticos está aumentando en todo el mundo, lo que amenaza la eficacia de los tratamientos para las principales enfermedades infecciosas, incluida la tuberculosis (TB). La resistencia a medicamentos clave contra la TB, como la bedaquilina, es motivo de creciente preocupación y corre el riesgo de socavar los recientes avances en el manejo de las enfermedades farmacorresistentes. La Organización Mundial de la Salud (OMS, Ginebra, Suiza) clasifica a Mycobacterium tuberculosis, resistente al antibiótico rifampicina, como un patógeno de alta prioridad en su Lista de Patógenos Bacterianos Prioritarios de 2024, lo que subraya la urgente necesidad de investigación, desarrollo y acción estratégica. Hasta ahora, la atención de la TB ha carecido de un marco de gestión antimicrobiana claramente definido, a pesar de su importante contribución a la carga mundial de resistencia. Ahora, nuevas normas internacionales buscan abordar esta brecha y fortalecer los resultados del tratamiento de la TB a largo plazo.
Un panel internacional de expertos ha desarrollado, por primera vez, normas específicas de optimización del uso de antimicrobianos para la atención de la tuberculosis. Las recomendaciones se publicaron en The International Journal of Tuberculosis and Lung Disease y se elaboraron mediante un proceso Delphi estructurado. El grupo de expertos estuvo compuesto por 62 especialistas de 32 países, representantes de las seis regiones de la OMS, para integrar formalmente la gestión de la tuberculosis en las estructuras existentes de optimización del uso de antimicrobianos.

El panel utilizó una metodología Delphi consensuada para definir estándares clínicos operativos para la optimización del uso de antimicrobianos en la tuberculosis. El proceso se centró en el uso de fármacos con base en la evidencia, la prevención de la resistencia y la seguridad del paciente. Las áreas clave abordadas incluyeron la vigilancia y el monitoreo de la resistencia, el acceso a diagnósticos integrales y oportunos, servicios de consulta estructurados y el seguimiento sistemático del tratamiento clínico y microbiológico.
Las normas resultantes proporcionan un marco para integrar la tuberculosis en los programas de optimización del uso de antimicrobianos ya establecidos para otras enfermedades infecciosas. Hacen hincapié en las pruebas de resistencia dirigidas, el tratamiento preventivo para poblaciones en riesgo, el uso optimizado de los medicamentos antituberculosos existentes y nuevos, y el monitoreo continuo para detectar tempranamente el fracaso del tratamiento o la aparición de resistencia. Las normas también responden a las preocupaciones señaladas por la Organización Mundial de la Salud, que clasifica a Mycobacterium tuberculosis resistente a la rifampicina como un patógeno de alta prioridad.
Al consolidar la tuberculosis en los sistemas de optimización del uso de antimicrobianos, las normas buscan mejorar la calidad del tratamiento, limitar los efectos adversos y frenar el desarrollo y la propagación de la resistencia. Su adopción generalizada podría impulsar una atención más sostenible de la tuberculosis a nivel mundial, especialmente a medida que aumenta la resistencia a las terapias de última línea. Los autores enfatizan la importancia de adaptar estas normas a los entornos sanitarios nacionales y locales para garantizar un impacto duradero.
“La resistencia a los antimicrobianos representa una grave amenaza para el progreso logrado en el tratamiento de la tuberculosis en los últimos años”, afirmó el Dr. Thomas Theo Brehm, primer autor del estudio. “Estos estándares clínicos buscan respaldar un tratamiento responsable, eficaz y sostenible de la tuberculosis, tanto ahora como en el futuro”.







