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Una guía nueva sugiere disminuir las solicitudes de cultivos de orina

Por el equipo editorial de Labmedica en español
Actualizado el 08 Apr 2019
Las directrices diagnósticas recientemente publicadas argumentan contra el tratamiento con antibióticos de la bacteriuria asintomática, una acción que las guías consideran podrían ser una oportunidad importante para disminuir el uso inapropiado de antimicrobianos que promueve el desarrollo de resistencia por parte de los patógenos.

La bacteriuria asintomática (ASB) es la presencia de una o más especies de bacterias que crecen en la orina en recuentos cuantitativos específicos (más de 10^5 unidades formadoras de colonias [UFC]/mililitro o más de 10^8 UFC/litro), independientemente de la presencia de piuria, en ausencia de signos o síntomas atribuibles a una infección del tracto urinario (ITU). La ASB es un hallazgo común en algunas poblaciones femeninas sanas y en muchas mujeres u hombres con anomalías del tracto genitourinario que impiden la micción.

Imagen: Las nuevas directrices pueden ayudar a disminuir el uso de antimicrobianos que promueven el desarrollo de resistencia por parte de los patógenos (Fotografía cortesía de Shutterstock).
Imagen: Las nuevas directrices pueden ayudar a disminuir el uso de antimicrobianos que promueven el desarrollo de resistencia por parte de los patógenos (Fotografía cortesía de Shutterstock).

En 2005, la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de América (Arlington, VA, EUA) publicó una guía con recomendaciones para el manejo de las ASB en adultos. Esta guía recomienda que las ASB se deben examinar y tratar solo en mujeres embarazadas o en un individuo antes de que le practiquen procedimientos urológicos invasivos. El tratamiento no fue recomendado para mujeres sanas; mujeres mayores u hombres; o personas con diabetes, catéteres permanentes o lesión de la médula espinal.

La directriz actual revisó y actualizó la guía de 2005, incorporando evidencia nueva disponible. Las recomendaciones también consideraron las poblaciones que no se abordaron en las guías de 2005, como los niños y los pacientes con trasplantes de órganos sólidos o neutropenia. La guía actualizada también abordó la presentación clínica de la IU sintomática en poblaciones donde hubo una alta prevalencia de ASB, como los pacientes con lesión de la médula espinal o adultos mayores (mayores de 65 años).

“La evaluación de estos pacientes es demasiado común y lleva a la formulación inadecuada de antibióticos, lo que, según algunos estudios, pueden aumentar el riesgo de una ITU, así como contribuir a otras infecciones graves como Clostridioides difficile”, dijo la primera autora, la Dra. Lindsay. E. Nicolle, presidenta del comité que desarrolló las directrices y profesora emérita de ciencias de la salud en la Universidad de Manitoba (Winnipeg, Canadá). “En general, los médicos no deben solicitar cultivos de orina a menos que los pacientes tengan síntomas compatibles con una infección, como ardor al orinar, micción frecuente o dolor abdominal o sensibilidad en la espalda cerca de las costillas inferiores”.

Las últimas directrices se describieron en la edición digital del 21 de marzo de 2019 de la revista Clinical Infectious Diseases.

Enlace relacionado:
Sociedad de Enfermedades Infecciosas de América
Universidad de Manitoba



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