Método basado en microARN predice la enfermedad renal crónica y riesgo cardiovascular

Por el equipo editorial de LabMedica en español
Actualizado el 05 Mar 2026

La enfermedad renal crónica (ERC) afecta a más de 850 millones de personas en todo el mundo y representa una amenaza para la salud pública en rápido crecimiento. Si bien deteriora progresivamente la función renal, muchos pacientes fallecen prematuramente por complicaciones cardiovasculares antes de requerir diálisis o trasplante.

La progresión de la enfermedad es impredecible, y las herramientas de monitorización actuales, como la proteinuria y la tasa de filtración glomerular, reflejan principalmente el daño existente más que el riesgo futuro. Investigadores han identificado diminutas moléculas de ARN en la sangre que pueden predecir tanto el deterioro de la función renal como los eventos cardiovasculares en pacientes con ERC.


Imagen: la herramienta mínimamente invasiva puede evaluar con precisión el riesgo de complicaciones cardiovasculares en la ERC (Fotografía cortesía de Institute of Science Tokyo)

Investigadores del Instituto de Ciencias de Tokio (Tokio, Japón) investigaron si los microARN (miARN) contenidos en vesículas extracelulares circulantes (cEV) podrían servir como biomarcadores predictivos mínimamente invasivos.

Las vesículas extracelulares son partículas nanométricas unidas a la membrana, liberadas por las células, que transportan moléculas biológicamente activas por todo el organismo. Al proteger su carga de la degradación, proporcionan señales moleculares estables que reflejan procesos patológicos sistémicos. Los investigadores analizaron primero muestras de sangre de 36 pacientes e identificaron 23 miARN significativamente disminuidos en la ERC avanzada.

Utilizando modelos estadísticos y aprendizaje automático, el equipo redujo los hallazgos a tres miARN clave más fuertemente asociados con el deterioro renal. Estos biomarcadores fueron validados en una cohorte más grande de 234 pacientes con ERC. Los investigadores combinaron los tres miARN con cistatina C y la relación proteína-creatinina urinaria para desarrollar una puntuación de riesgo integrada denominada la ecuación M3V2.

Los resultados del seguimiento a largo plazo, publicados en el Journal of the American Heart Association, mostraron que el modelo M3V2 superó significativamente a los marcadores clínicos convencionales en la predicción tanto del deterioro renal como de eventos cardiovasculares mayores. Su valor predictivo fue consistente independientemente de la causa de la ERC o la enfermedad cardiovascular preexistente.

Los hallazgos resaltan el papel de los miARN de vesículas extracelulares en la vinculación de la disfunción renal con las complicaciones cardiovasculares. Al identificar precozmente a los pacientes de alto riesgo, los médicos podrían adaptar las intervenciones con mayor eficacia y prevenir complicaciones innecesarias o muerte prematura.

Las investigaciones futuras se centrarán en perfeccionar el modelo e integrarlo en la práctica clínica, impulsando así estrategias de medicina personalizada para personas con ERC.

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Instituto de Ciencias de Tokio


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