Prueba del líquido abdominal puede predecir progresión del cáncer ovárico
Actualizado el 11 Feb 2026
El cáncer de ovario causa más muertes en mujeres que cualquier otro cáncer ginecológico, en gran parte porque suele diagnosticarse solo después de haberse extendido ampliamente por el abdomen. A diferencia de muchos otros cánceres, no depende de los vasos sanguíneos para hacer metástasis, lo que dificulta el seguimiento y la predicción de su rápida progresión. Los investigadores han descubierto un mecanismo clave que explica cómo el cáncer de ovario avanza tan agresivamente y resiste el tratamiento, abriendo nuevas posibilidades de diagnóstico y terapia.
En un estudio dirigido por la Universidad de Nagoya (Nagoya, Japón), investigadores analizaron cómo se propaga el cáncer de ovario en la cavidad abdominal. Al analizar el líquido abdominal de las pacientes, el equipo descubrió que las células cancerosas no actúan solas durante la diseminación. En cambio, reclutan células mesoteliales, que normalmente recubren y protegen la cavidad abdominal, para formar agrupaciones híbridas cooperativas.
Las células cancerosas liberan la proteína de señalización TGF-β1, que transforma las células mesoteliales e induce la formación de invadopodios (estructuras con forma de espiga capaces de atravesar el tejido). Estas células mesoteliales lideran el proceso de invasión, creando vías físicas que las células cancerosas siguen. Esta estrategia permite que las células cancerosas se propaguen eficientemente sin sufrir cambios genéticos significativos.
Mediante microscopía avanzada, modelos murinos y análisis genético de células individuales, los investigadores observaron que aproximadamente el 60 % de los grupos de células de cáncer de ovario contenían células mesoteliales reclutadas. Estas esferas híbridas fueron significativamente más invasivas y mostraron mayor resistencia a la quimioterapia que las células cancerosas solas.
El descubrimiento, publicado en Science Advances, revela una etapa previamente oculta de la propagación del cáncer de ovario, que ocurre mientras las células flotan libremente en el líquido abdominal antes de adherirse a nuevos órganos. Abordar la interacción entre las células cancerosas y sus cómplices mesoteliales, como el bloqueo de la señalización de TGF-β1, podría abrir nuevas vías terapéuticas. El monitoreo de estos grupos celulares híbridos en el líquido abdominal también puede ayudar a predecir la progresión de la enfermedad y la respuesta al tratamiento.
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Universidad de Nagoya