Técnica predice tumores agresivos antes de que hagan metástasis
Actualizado el 26 Feb 2025
Los tumores se mantienen unidos por una estructura conocida como matriz extracelular (MEC), que actúa como un armazón de soporte, similar a un andamiaje alrededor de un edificio en construcción. Una nueva investigación ha descubierto cómo el entorno del tumor altera las células cancerosas, permitiéndoles cambiar de forma y escapar del tumor. Este descubrimiento abre la puerta al desarrollo de tratamientos que puedan atacar al cáncer antes de que tenga la oportunidad de propagarse.
Un equipo de investigadores del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres (Londres, Reino Unido) y del Instituto del Cáncer Barts de la Universidad Queen Mary de Londres (BCI-QMUL, Londres, Reino Unido) exploró cómo las células cancerosas utilizan la disposición de la matriz extracelular como guía para abandonar el tumor. Descubrieron que la matriz extracelular desencadena cambios en el interior de las células cancerosas, modificando su forma y mejorando su capacidad de desplazarse a otras partes del cuerpo. Este avance significa que ahora es posible identificar antes los tumores con probabilidades de hacer metástasis, lo que permite a los médicos adaptar los tratamientos más temprano. Actualmente se están desarrollando medicamentos que atacan la estructura de la matriz extracelular, así como los genes responsables de estos cambios de forma, lo que ofrece la posibilidad de detener el cáncer antes de que pueda propagarse.
Para su estudio, el equipo de investigación examinó el tejido tumoral de 99 pacientes con melanoma y cáncer de mama. Observaron que la matriz extracelular estaba dispuesta de forma diferente en tres regiones distintas del tumor. Al igual que un andamiaje, la matriz extracelular contiene varios componentes, incluidas fibras con forma de polo. En el núcleo del tumor, las fibras estaban dispersas y desorganizadas, mientras que en los bordes estaban compactas y eran más gruesas. En el borde más externo del tumor, las fibras estaban orientadas hacia afuera, lo que proporcionaba una "vía" para que las células cancerosas escaparan. En esta región exterior, las células cancerosas eran redondeadas, una forma asociada con una mayor invasividad.
El equipo analizó si las condiciones en el borde del tumor contribuían a la agresividad de las células cancerosas. Cultivaron células de melanoma en un modelo que imitaba estas condiciones y las inyectaron en ratones. Las células cultivadas en estas condiciones tenían más probabilidades de propagarse a los pulmones y hacer metástasis en comparación con las células cultivadas en condiciones de control con fibras de matriz extracelular desorganizadas. Los investigadores también descubrieron que las células del borde exterior del tumor tenían perfiles genéticos distintos. Estas células expresaban más genes relacionados con la migración celular, el redondeo celular y la inflamación, rasgos que hacen que las células sean más agresivas y estén mejor equipadas para sobrevivir. Además, el equipo observó un aumento de los genes de las enzimas que afectan a la organización de la matriz extracelular, lo que destaca cómo las células cancerosas manipulan su entorno para facilitar el escape del tumor.
Cuando los investigadores compararon sus hallazgos con los de pacientes con 14 tipos de tumores diferentes, incluidos melanoma, cáncer de mama, cáncer de páncreas, cáncer de pulmón y glioblastoma (un cáncer cerebral muy agresivo), descubrieron que una mayor presencia de estos genes estaba relacionada con un menor tiempo de supervivencia. Publicados en Nature Communications, estos resultados sugieren nuevas posibilidades de tratamiento para abordar el cáncer antes de que se propague. Una vía prometedora es dirigirse a las enzimas lisil oxidasa (LOX), que estabilizan la matriz extracelular y son más frecuentes en el borde del tumor. Los medicamentos dirigidos a la LOX ya se están sometiendo a ensayos clínicos para otras afecciones médicas, lo que ofrece esperanzas para su posible uso en el tratamiento del cáncer.
“Nuestra investigación ha descubierto la hoja de ruta que siguen las células cancerosas para salir de un tumor y provocar un tumor secundario en otra parte del cuerpo”, afirmó la profesora Victoria Sanz Moreno, profesora de Biología de Células Cancerosas y Metástasis en el Instituto de Investigación del Cáncer. “Ahora que entendemos esta hoja de ruta, podemos tratar de abordar diferentes aspectos de ella para detener la propagación de cánceres agresivos”.