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Una prueba simple de papel detecta los antibióticos falsos o que no cumplen los estándares

Por el equipo editorial de Labmedica en español
Actualizado el 11 Sep 2018
En el mundo en desarrollo, la fabricación y distribución de medicamentos no legítimos y de calidad inferior está muy extendida. Se ha estimado que hasta un 10% de todos los medicamentos en todo el mundo podrían ser falsificados con hasta un 50% de aquellos siendo algún tipo de antibiótico.

Cuando se surte una receta en el consultorio del médico o en la farmacia, hoy en día se da por sentado que estos medicamentos, comúnmente recetados, son reales y de buena calidad. Un antibiótico falsificado o diluido no solo puede poner en peligro a un paciente, sino que también puede contribuir al problema más amplio de la resistencia a los antimicrobianos.

Imagen: Una prueba sencilla en papel puede identificar rápidamente un antibiótico falso o de calidad inferior (Fotografía cortesía de John Eisele).
Imagen: Una prueba sencilla en papel puede identificar rápidamente un antibiótico falso o de calidad inferior (Fotografía cortesía de John Eisele).

Los bioquímicos de la Universidad Estatal de Colorado (Fort Collins, CO, EUA) han creado una prueba en papel que puede determinar rápidamente si una muestra de antibiótico tiene la concentración adecuada o ha sido diluida con sustancias de relleno como el bicarbonato de sodio. De manera similar al mecanismo de una prueba de embarazo en el hogar, una tira de papel adquiere un color distintivo si un antibiótico falsificado está presente. La prueba se basa en el hecho de que las bacterias producen naturalmente una enzima que puede darles resistencia a los antibióticos uniéndose químicamente a porciones de la molécula de antibiótico. El equipo utilizó esta misma enzima, llamada beta-lactamasa, para potenciar su dispositivo y detectar la presencia de antibióticos en una muestra determinada.

Para la prueba, el usuario final disuelve el antibiótico en agua y agrega la solución a un pequeño dispositivo de papel. El papel contiene una molécula llamada nitrocefina que cambia de color cuando reacciona con la enzima. En esta configuración, el antibiótico y la nitrocefina en el papel compiten por la unión con la enzima en una zona de detección. Con una buena dosis de antibióticos, hay poco cambio de color en la tira de papel, porque el antibiótico supera a la nitrocefina y se une con éxito a la enzima beta-lactamasa. Pero en un antibiótico falsificado o debilitado, el papel se pone rojo, porque la enzima reacciona con la nitrocefina. En resumen, el color amarillo significa bueno (antibiótico de fuerza apropiada), el color rojo significa malo (antibiótico diluido).

El dispositivo también incluye un indicador de pH para determinar si una muestra es ácida o alcalina. Esta información adicional podría alertar aún más al usuario sobre si una muestra ha sido falsificada con ingredientes de relleno, lo que podría confundir la prueba principal. La prueba es simple y rápida, demora unos 15 minutos y puede ser utilizada por un profesional no capacitado. Los métodos tradicionales para probar la pureza de los medicamentos se basan en equipos analíticos grandes y caros en los laboratorios, incluida la espectrometría de masas, lo que dificulta el acceso o lo hace imposible para los países en desarrollo.

Para garantizar la usabilidad del dispositivo, el equipo incluyó en su experimento una prueba a ciegas con cinco usuarios que no estaban familiarizados con el dispositivo o la ciencia detrás de él. Todos identificaron con éxito 29 de 32 muestras de antibióticos como legítimas o falsas. La prueba es efectiva para un amplio espectro de antibióticos betalactámicos, pero hay margen para el refinamiento. La muestra peor identificada por los usuarios no entrenados fue el ácido acetilsalicílico, que no se volvió tan rojo como las otras muestras falsas porque su pH ácido desestabilizó la reacción. Ser capaz de diferenciar con mayor exactitud estos químicos específicos será el tema de la futura optimización de la nueva prueba. El estudio fue publicado originalmente el 26 de junio de 2018 en la revista ACS Sensors.

Enlace relacionado:
Universidad Estatal de Colorado


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