Pruebas POC para ADN de hepatitis B son tan efectivas como pruebas de laboratorio tradicionales
Actualizado el 13 Feb 2026
La hepatitis B es una infección viral que ataca el hígado y, con el tiempo, puede provocar cirrosis, insuficiencia hepática y cáncer de hígado. A pesar de ser prevenible mediante vacunación y tratable en su forma crónica, la hepatitis B causa más de un millón de muertes al año en todo el mundo. El acceso a pruebas oportunas y precisas sigue siendo un gran desafío, especialmente en países de ingresos bajos y medios y en regiones remotas donde las instalaciones de laboratorio son limitadas.
La medición precisa de los niveles de ADN de la hepatitis B es fundamental para determinar quién necesita tratamiento y para monitorear la eficacia de la terapia. Sin embargo, las pruebas tradicionales suelen requerir la extracción de sangre venosa, viajes largos y tiempos de espera prolongados para obtener los resultados. Ahora, los hallazgos de nuevos ensayos clínicos demuestran que un método más sencillo basado en la punción digital puede ofrecer una precisión comparable, a la vez que permite un diagnóstico y una atención más rápidos.

En un estudio dirigido por el Instituto Kirby (Sídney, NSW, Australia), investigadores evaluaron una prueba de ADN para la hepatitis B en el punto de atención, diseñada para funcionar con una pequeña muestra de sangre obtenida por punción digital, en lugar de una extracción venosa procesada en laboratorios centralizados. Las pruebas en el punto de atención pueden realizarse en clínicas pequeñas y entornos descentralizados por un mayor número de profesionales sanitarios.
La prueba proporciona resultados en 60 minutos, lo que reduce la necesidad de múltiples visitas clínicas y las largas demoras asociadas con las pruebas de laboratorio convencionales. Si bien ya se utilizan métodos similares para otras enfermedades infecciosas, su eficacia para las pruebas de ADN de la hepatitis B mediante punción digital no se había demostrado hasta ahora.
El ensayo clínico comparó directamente la prueba de ADN de la hepatitis B por punción digital con las pruebas de ADN estándar de laboratorio. Los resultados mostraron que la prueba en el punto de atención presentaba una precisión muy similar a la de los métodos tradicionales para medir la carga viral. Estos hallazgos, publicados en la Revista de Microbiología Clínica, confirman que la prueba por punción digital permite identificar con fiabilidad a los pacientes que podrían beneficiarse del tratamiento y facilitar el seguimiento continuo.
Los resultados demuestran que las pruebas descentralizadas pueden cumplir con los mismos estándares de precisión que los diagnósticos de laboratorio. A nivel mundial, se estima que 254 millones de personas viven con hepatitis B crónica; sin embargo, las tasas de diagnóstico y tratamiento siguen siendo extremadamente bajas. El acceso limitado a las pruebas es uno de los principales obstáculos para mejorar la atención y alcanzar los objetivos globales de eliminación. Unas pruebas de ADN más rápidas y descentralizadas podrían mejorar significativamente la conexión con la atención médica, especialmente en poblaciones marginadas y remotas.
Los hallazgos respaldan las directrices recientes de la Organización Mundial de la Salud que recomiendan el uso de pruebas de ADN por punción digital para la hepatitis B en el punto de atención en todo el mundo. Los investigadores afirman que la evidencia allana el camino para una mayor integración de las pruebas en el punto de atención en los programas de hepatitis B, lo que ayudará a ampliar el diagnóstico, el seguimiento y el tratamiento independientemente de la ubicación geográfica.
“Nuestra investigación demuestra que las pruebas de ADN de la hepatitis B en el punto de atención mediante punción digital son, sin duda, muy precisas y eficaces”, afirmó la profesora asociada del Instituto Kirby, Tanya Applegate. “Dado que la tecnología ya se utiliza para diversas enfermedades infecciosas a nivel mundial, nuestra evidencia allana el camino para integrar la atención de enfermedades infecciosas, mejorando significativamente el acceso a las pruebas, el seguimiento y el tratamiento de la hepatitis B, independientemente de dónde viva la persona”.
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