Biomarcador metabólico distingue tuberculosis latente de activa y monitorea respuesta al tratamiento

Por el equipo editorial de LabMedica en español
Actualizado el 05 Jun 2026

La tuberculosis (TB) sigue siendo la principal causa de muerte por enfermedades infecciosas en el mundo, con 10,8 millones de casos y 1,25 millones de fallecimientos registrados a nivel global en 2023. Sin embargo, muchas personas infectadas nunca desarrollan la enfermedad activa, lo que pone de manifiesto las lagunas en la comprensión de los factores del huésped que determinan la protección frente a la progresión de la enfermedad.

Se necesitan herramientas clínicas para distinguir la infección controlada de la enfermedad activa y monitorizar la respuesta al tratamiento. Nuevos hallazgos demuestran que un biomarcador metabólico en las células inmunitarias podría ayudar a explicar el control diferencial de la infección por TB.


Imagen: Diseño de estudio para el análisis del fenotipo, función y metabolismo de los monocitos (Gráinne Jameson et al., Journal of Infection (2026). DOI: 10.1016/j.jinf.2026.106755)

Investigadores del Trinity College de Dublín han identificado una "firma energética" inmunitaria en los monocitos circulantes que diferencia la infección latente por tuberculosis de la enfermedad activa. Esta firma refleja cómo estas células inmunitarias innatas generan y utilizan energía durante la defensa del huésped. El estudio se centra en el inmunometabolismo y vincula las vías energéticas celulares con la respuesta antibacteriana.

En individuos con tuberculosis latente, los monocitos mantuvieron una flexibilidad metabólica, un estado asociado con una sólida actividad antibacteriana. Por el contrario, los monocitos de personas con tuberculosis activa mostraron un metabolismo alterado y respuestas más débiles a la infección. Estas diferencias funcionales indican que los programas energéticos de las células inmunitarias influyen en si la infección se controla o progresa.

El estudio, publicado en la revista Journal of Infection, se centró en los monocitos circulantes y utilizó el perfil metabólico de células individuales para comparar la infección latente con la enfermedad activa. Los investigadores también observaron que el tratamiento antituberculoso podía restaurar parcialmente características de un metabolismo celular inmunitario más saludable. Estos cambios metabólicos podrían servir como indicadores de protección y posibles biomarcadores de la respuesta al tratamiento o la recuperación de la enfermedad.

Este trabajo se basa en la creciente investigación internacional sobre el inmunometabolismo y proporciona una de las comparaciones más claras hasta la fecha entre la tuberculosis latente y activa mediante el perfilado metabólico de células individuales. Al vincular la utilización de energía con la capacidad antibacteriana, el análisis describe un patrón biológico medible relacionado con el control de la enfermedad. Los autores señalan que los hallazgos podrían allanar el camino para mejorar las herramientas de monitorización de la tuberculosis.

“Hemos descubierto que la forma en que las células inmunitarias generan y utilizan energía parece desempeñar un papel importante a la hora de determinar si la tuberculosis se mantiene controlada o progresa a la fase activa. En personas con tuberculosis latente, estas células inmunitarias parecen ser metabólicamente adaptables y estar preparadas para responder a la infección. Sin embargo, en la tuberculosis activa, las mismas células muestran signos de disfunción y son menos capaces de generar una respuesta inmunitaria eficaz”, afirmó la Dra. Gráinne Jameson, investigadora postdoctoral en inmunología del Instituto de Medicina Traslacional Trinity.

"La tuberculosis latente suele considerarse un estado inactivo, pero nuestros hallazgos demuestran que el sistema inmunitario trabaja activamente para mantener la infección bajo control,"  añadió la Dra. Jameson.

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Trinity College Dublin


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