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El ADN circulante en el plasma puede identificar potencialmente los tumores incipientes

Por el equipo editorial de Labmedica en español
Actualizado el 13 Mar 2019
El diagnóstico precoz del cáncer podría mejorar las tasas de supervivencia. Como el ADN tumoral circulante (ctADN) conlleva modificaciones específicas del cáncer, tiene un gran potencial como biomarcador no invasivo para la detección de tumores incipientes.

Un estudio reciente describe otro avance potencial mediante el análisis del ADN libre de células (cfADN) para identificar desequilibrios en las alteraciones del número de copias de todo el genoma (CNA) como un medio de detección de cáncer en individuos sanos. La identificación de tumores en las primeras etapas ofrecería la posibilidad de mejorar las tasas de supervivencia.

Imagen: Frotis de sangre de un paciente con linfocitosis monoclonal de células B. Los dos linfocitos atípicos están maduros con un borde pequeño de citoplasma basófilo y cromatina aglomerada o agrietada (Fotografía cortesía de Elizabeth Courville, MD).
Imagen: Frotis de sangre de un paciente con linfocitosis monoclonal de células B. Los dos linfocitos atípicos están maduros con un borde pequeño de citoplasma basófilo y cromatina aglomerada o agrietada (Fotografía cortesía de Elizabeth Courville, MD).

Un equipo de investigadores belgas y holandeses liderados por los Hospitales Universitarios de Lovaina (Lovaina, Bélgica), desarrolló un método único de creación de análisis genómicos para cfADN denominado The Genomic Desbalance Profiling from cfADN SEQuencing (GIPseq). El equipo recolectó muestras de cfADN de 1.002 pacientes ancianos belgas sin antecedentes de cáncer, y utilizaron el GIPseq para buscar aberraciones cromosómicas que sugirieran la presencia de una enfermedad maligna. Se llevaron a cabo análisis clínicos a los seis meses en los casos en que se encontraron aberraciones, y los investigadores catalogaron cualquier CNA presente en el cfADN para crear un “mapa” de las aberraciones encontradas en esta población en envejecimiento.

Los científicos informaron que en el 3% de los participantes se detectaron desequilibrios cromosómicos. Los análisis de seguimiento, incluidos los exámenes de resonancia magnética de todo el cuerpo, confirmaron la presencia de cinco tumores malignos hematológicos: un linfoma de Hodgkin (LH), estadío II; tres linfomas no Hodgkin (leucemia linfocítica crónica tipo, Rai I – Binet A); linfoma linfocítico pequeño tipo (SLL), estadío III; tejido linfoide asociado a la mucosa tipo, estadío I y un síndrome mielodisplásico con exceso de blastos, estadío II. Los CNA detectados en el cfADN fueron específicos de cada tumor. Además, se identificó un caso con linfocitosis monoclonal de células B, un precursor potencial de la malignidad de las células B. En 24 individuos adicionales, se identificaron CNA pero no se hizo un diagnóstico de cáncer. Para nueve de ellos, el análisis de cfADN aberrante se originó a partir de células de sangre periférica. Para otros 15, el origen de las aberraciones en el cfADN permanece indeterminado.

Los autores concluyeron que sus resultados ilustraban la efectividad de la prueba GIPseq en la detección de neoplasias malignas hematológicas incipientes y del mosaicismo clonal con importancia clínica desconocida en pacientes sanos. Demostraron que el cribado con cfADN detecta las CNA, que no solo se derivan de la sangre periférica, sino, incluso más, de otros tejidos. Dado que la relevancia clínica de los mosaicos clonales en otros tejidos sigue siendo desconocida, el seguimiento a largo plazo está justificado. El estudio fue publicado el 1 de enero de 2019 en la revista Annals of Oncology.

Enlace relacionado:
Hospitales Universitarios de Lovaina


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