Firma inmunitaria identificada en miastenia gravis resistente al tratamiento
Actualizado el 06 Mar 2026
La miastenia gravis es un trastorno autoinmune poco común en el que el ataque inmunitario a la unión neuromuscular causa debilidad fluctuante que puede afectar la visión, el movimiento, el habla, la deglución y la respiración. Si bien muchos pacientes mejoran con el tratamiento, un subgrupo desarrolla una enfermedad refractaria que sigue siendo difícil de controlar. Los médicos también carecen de biomarcadores fiables para anticipar la respuesta al tratamiento. Los investigadores ahora informan de una firma inmunitaria distintiva relacionada con la resistencia al tratamiento y la posible selección terapéutica.
En la Universidad de Manchester (Mánchester, Reino Unido), investigadores definieron una firma inmunitaria de la miastenia gravis refractaria mediante el análisis de sangre periférica de personas con la enfermedad y su comparación con muestras de voluntarios sanos. La firma presentó una respuesta inmunitaria adaptativa hiperactiva, caracterizada por un aumento de linfocitos B de memoria, junto con una marcada reducción de linfocitos T reguladores (Treg). Este patrón indica una pérdida de la inhibición inmunorreguladora junto con una mayor actividad efectora en la unión neuromuscular.

El equipo también describió alteraciones en la inmunidad innata, como la reducción de células dendríticas (CD) y el aumento de monocitos, junto con una mayor actividad del sistema del complemento. En conjunto, estos cambios apuntan a un daño inmunitario continuo y una desregulación multifacética en los compartimentos adaptativo e innato. Los hallazgos se detallaron en un estudio publicado en Med el 6 de febrero.
En un subgrupo de pacientes refractarios tratados con rituximab, una terapia que depleta las células B, las células B periféricas se redujeron con éxito en todos los casos; sin embargo, la mejoría clínica solo se observó en algunos individuos. Los pacientes que no respondieron parecían presentar una enfermedad impulsada por células plasmáticas de larga vida y por una actividad particularmente elevada del sistema del complemento. Según los hallazgos, estos pacientes podrían beneficiarse más de terapias dirigidas a la vía del complemento en lugar de tratamientos que se centran únicamente en las células B.
“Para los pacientes cuyos síntomas no mejoran con los tratamientos existentes, la falta de respuestas claras puede ser increíblemente frustrante”, afirmó la Dra. Katy Dodd, consultora de neurología del Centro de Neurociencia Clínica de Manchester. “Nuestros hallazgos ayudan a explicar por qué algunas terapias funcionan para ciertos pacientes y no para otros, y apuntan hacia enfoques más personalizados que podrían mejorar los resultados en el futuro”.
“Nuestro estudio identifica una firma inmunitaria distintiva asociada con la miastenia gravis resistente al tratamiento”, afirmó la Dra. Madhvi Menon, becaria UKRI Future Leaders del Instituto Lydia Becker de Inmunología e Inflamación y autora principal del artículo. “Comprender estas diferencias inmunitarias nos permite predecir mejor cómo responderán los pacientes al tratamiento y desarrollar enfoques terapéuticos más específicos y personalizados”.
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