Método citogenético sencillo podría mejorar la clasificación de subtipos de LLA
Actualizado el 10 Jun 2026
Muchos cánceres presentan un número anormal de cromosomas, pero el impacto clínico de una pérdida extrema de cromosomas sigue sin estar claro. Esta alteración genómica generalizada se asocia con enfermedad más agresiva y peores resultados clínicos, lo que complica las decisiones diagnósticas y terapéuticas. Para los laboratorios de diagnóstico, un desafío persistente es distinguir leucemias biológicamente diferentes que parecen similares en las pruebas de rutina. Ahora, investigadores presentan evidencia pancancerosa sobre la hipodiploidía e introducen un método citogenético sencillo para diferenciar subtipos de leucemia linfoblástica aguda (LLA) con apariencia similar.
Investigadores del Trinity College Dublin publicaron el estudio en la revista Genome Medicine tras analizar datos genómicos de más de 17.000 tumores de 34 tipos de cáncer, en la primera investigación pancancerosa a gran escala sobre la pérdida extrema de cromosomas, o hipodiploidía. La pérdida extensa de cromosomas resultó ser más común de lo que se pensaba y se vinculó con frecuencia a tumores muy inestables y más difíciles de tratar. La inestabilidad se observó en múltiples niveles, desde pequeñas alteraciones génicas hasta la duplicación del genoma completo, y los tumores hipodiploides toleraron y siguieron evolucionando pese a una profunda alteración genómica.

El equipo de investigación identificó un subconjunto de cánceres, incluidos LLA, cáncer renal cromófobo y carcinoma adrenocortical, que mantienen patrones estables y “estereotipados” de pérdida cromosómica a lo largo del tiempo. Estos perfiles consistentes contrastaron con otros tumores hipodiploides caracterizados por una marcada inestabilidad genómica. Los patrones estereotipados sirvieron como base para el enfoque de clasificación de LLA descrito.
Los investigadores también desarrollaron un método sencillo para distinguir dos formas de LLA que pueden parecer casi idénticas al microscopio, pero tienen pronósticos muy diferentes. El enfoque utiliza patrones recurrentes de pérdida cromosómica detectables con datos citogenéticos rutinarios de laboratorio. Al aprovechar estas características cariotípicas estereotipadas, el método busca respaldar una clasificación más precisa de los pacientes, reduciendo tanto la clasificación errónea de enfermedad agresiva como el sobretratamiento de casos de menor riesgo.
En conjunto, los resultados respaldan un principio unificador: tumores con cariotipos muy diferentes, desde ganancia cromosómica extrema hasta pérdida extrema, pueden comportarse de forma similar cuando comparten altos niveles de inestabilidad cromosómica. En estos cánceres, la propia inestabilidad, más que un patrón específico de cambio cromosómico, parece impulsar la progresión de la enfermedad.
"Nuestros hallazgos podrían tener importantes implicaciones para el diagnóstico y la atención al paciente", afirmó la Dra. Máire Ní Leathlobhair, autora principal de la investigación y miembro de la Facultad de Genética y Microbiología del Trinity College.
"Nos centramos en las leucemias que pueden parecer muy similares en las pruebas cromosómicas rutinarias, pero que presentan resultados muy diferentes para los pacientes. Al desarrollar un método sencillo para distinguir estos casos mediante datos citogenéticos, nuestro trabajo podría ayudar a los médicos a identificar a los pacientes de alto riesgo con mayor antelación y evitar clasificar erróneamente los cánceres agresivos como enfermedades de menor riesgo o tratar las formas de menor riesgo de forma demasiado agresiva," dijo la Dra. Ní Leathlobhair.
"El estudio también refuerza la creciente idea de que la inestabilidad cromosómica en sí misma, el caos y la reorganización constantes dentro de los genomas cancerosos, pueden ser uno de los principales factores que impulsan la agresividad del cáncer. Esto es importante porque desvía la atención de las mutaciones individuales hacia la inestabilidad más amplia del genoma canceroso. En términos prácticos, esto podría influir en cómo se diseñan las futuras terapias contra el cáncer y qué pacientes se seleccionan para tratamientos específicos". afirmó Elle Loughran, autora principal del estudio e investigadora del Trinity College Dublin..
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