Huella inmunitaria en sangre predice efectos secundarios de nuevos fármacos para Alzheimer

Por el equipo editorial de LabMedica en español
Actualizado el 19 Mar 2026

Las nuevas terapias con anticuerpos para la enfermedad de Alzheimer han demostrado ser prometedoras para ralentizar su progresión, pero su uso generalizado se ha visto limitado por un efecto secundario común conocido como anomalías de imagen relacionadas con el amiloide (ARIA, por sus siglas en inglés).

Las ARIA pueden manifestarse como inflamación cerebral o pequeñas hemorragias en las resonancias magnéticas y siguen siendo difíciles de predecir antes de iniciar el tratamiento. Ahora, investigadores han identificado una firma inmunitaria en sangre que podría ayudar a predecir qué pacientes tienen mayor probabilidad de desarrollar esta complicación.


Imagen: ARIA puede manifestarse como inflamación cerebral o pequeñas hemorragias en las resonancias magnéticas, y sigue siendo difícil de predecir antes de iniciar el tratamiento (Reisa A, Sperling et al, via Wikimedia Commons, CC BY 4.0)

Investigadores de la Universidad de Kentucky (Lexington, KY, EE. UU.) analizaron muestras de sangre de pacientes que recibían lecanemab, una terapia con anticuerpos anti-amiloide aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos para retrasar la progresión de la enfermedad de Alzheimer.

Los investigadores se centraron en identificar señales biológicas asociadas con las ARIA en pacientes tratados por Alzheimer. Mediante perfiles genéticos y metabólicos avanzados, analizaron muestras de sangre de pacientes sometidos a tratamiento con lecanemab. Descubrieron que las personas que desarrollaron ARIA presentaban una expansión de un subconjunto específico de linfocitos T en el torrente sanguíneo.

Estas células inmunitarias mostraron una mayor actividad metabólica y características moleculares que sugerían su predisposición a interactuar con el sistema vascular. El patrón inmunitario coordinado formó una firma biológica distintiva que diferenció a los pacientes que desarrollaron ARIA de aquellos que no.

Es importante destacar que esta firma inmunitaria se pudo detectar mediante un simple análisis de sangre, lo que ofrece un método potencialmente no invasivo para identificar a los pacientes con mayor riesgo de complicaciones relacionadas con el tratamiento.

Anteriormente, el principal factor de riesgo conocido para las ARIA era la variante genética APOE ε4, que aumenta la susceptibilidad a la enfermedad de Alzheimer y a ciertos efectos secundarios del tratamiento. Los nuevos hallazgos, publicados en Nature Communications, aportan información sobre los mecanismos biológicos subyacentes a las ARIA y sugieren que la actividad del sistema inmunitario podría desempeñar un papel importante. Si se valida en grupos de pacientes más amplios, la firma inmunitaria identificada en el estudio podría constituir la base de una prueba de detección predictiva del riesgo de ARIA.

Esta herramienta podría permitir a los médicos personalizar las estrategias de tratamiento ajustando la frecuencia de monitorización, los esquemas de dosificación o las intervenciones de apoyo para pacientes con mayor riesgo. Los investigadores destacan que se necesitan más estudios antes de que este enfoque pueda utilizarse clínicamente, pero los hallazgos representan un paso importante hacia la mejora de la seguridad de las terapias emergentes para el Alzheimer.

“Nos planteamos una pregunta sencilla: ¿las personas que desarrollan ARIA presentan una ‘huella dactilar’ inmunológica diferente en la sangre que las que no la desarrollan? La respuesta parece ser sí”, afirmó Josh Morganti, doctor en neurociencia, profesor adjunto de la Facultad de Medicina de la Universidad de Kentucky e investigador del Centro Sanders-Brown sobre el Envejecimiento de la misma universidad.

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Universidad de Kentucky


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