Análisis del microbioma intestinal identifica firmas asociadas con la fragilidad en adultos mayores
Actualizado el 20 Jul 2026
La fragilidad en los adultos mayores se caracteriza por una mayor vulnerabilidad a las enfermedades, las caídas, el deterioro funcional y la muerte, pero sus factores biológicos siguen sin comprenderse por completo. Dado que la microbiota intestinal influye en múltiples aspectos de la salud y el envejecimiento, los investigadores examinaron si la composición y la función microbianas reflejan el estado de fragilidad en la vejez. Nuevos hallazgos muestran que una menor diversidad y capacidad funcional de la microbiota intestinal se asocia con mayores niveles de fragilidad.
En la Academia Sahlgrenska de la Universidad de Gotemburgo, el equipo analizó material genético de la microbiota intestinal mientras evaluaba la fragilidad con un Índice de Mortalidad por Fragilidad (FMI) desarrollado y validado internamente. El índice integra dimensiones funcionales, fisiológicas y psicológicas asociadas con la fragilidad y el riesgo de mortalidad. Entre las características microbianas evaluadas se incluyeron la diversidad general, el número de genes microbianos y la capacidad funcional prevista.

El trabajo se basó en la cohorte sueca SUPERB, integrada por 2.081 mujeres de entre 75 y 80 años que vivían de forma independiente en la comunidad, y fue publicado en Nature Communications. La generalización de los hallazgos se evaluó mediante una cohorte china independiente de 1.448 adultos mayores. El estudio analizó los perfiles de la microbiota intestinal en relación con el FMI y con resultados clínicos asociados con la fragilidad.
Un FMI más alto, que indica mayor fragilidad y riesgo de mortalidad, se asoció con una menor diversidad de la microbiota intestinal, menos genes microbianos y una capacidad funcional prevista reducida. Estas características del microbioma también se vincularon con la función física, la mortalidad y las lesiones relacionadas con caídas. Los investigadores identificaron 404 especies bacterianas significativamente asociadas con el FMI, muchas de las cuales se replicaron en la cohorte china, lo que sugiere firmas microbianas compartidas entre distintos contextos.
Según los investigadores, estos resultados pueden ayudar a iluminar los procesos biológicos implicados en la fragilidad y el envejecimiento. A más largo plazo, este conocimiento podría apoyar enfoques para identificar a las personas mayores con mayor riesgo de desenlaces adversos.
El equipo subrayó que el trabajo demuestra asociaciones y no causalidad, y que se necesita más investigación para determinar si los cambios en la microbiota intestinal contribuyen al desarrollo de la fragilidad o podrían aprovecharse para estrategias preventivas.
“Nuestros resultados muestran que la microbiota intestinal refleja aspectos clave de la fragilidad en los adultos mayores. Es particularmente interesante que varias de las asociaciones se replicaran en una cohorte independiente de China, lo que refuerza la relevancia de los hallazgos”, dijo Marina Vilar Geraldi, investigadora de la Academia Sahlgrenska de la Universidad de Gotemburgo.
“La fragilidad es una condición compleja, y nuestros hallazgos sugieren que la microbiota intestinal puede ser una parte importante del panorama general. El siguiente paso es investigar si estos patrones microbianos pueden ayudar en la evaluación del riesgo o servir de base para futuras intervenciones”, dijo Mattias Lorentzon, profesor de la Universidad de Gotemburgo y consultor senior en el Hospital Universitario Sahlgrenska.
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Academia Sahlgrenska, Universidad de Gotemburgo








