Microbios trasplantados alteran función y comportamiento del intestino

Por el equipo editorial de Labmedica en español
Actualizado el 07 Apr 2017
El trasplante de la microbiota fecal de los pacientes con síndrome del intestino irritable (SII) dio como resultado cambios similares al SII, en la función intestinal, así como en el comportamiento de los ratones receptores. Tales hallazgos podrían facilitar el desarrollo de diagnósticos mejorados, así como de tratamientos eficaces para reemplazar los tratamientos actuales para aliviar los síntomas.

Las causas subyacentes del SII son desconocidas, lo que ha impedido el desarrollo de diagnósticos y terapias mejoradas. El equipo de investigación, dirigido por el Prof. Premysl Bercik y el Dr. Stephen Collins de la Universidad McMaster (Ontario, Canadá), en colaboración con investigadores de la Universidad de Waterloo (Ontario, Canadá), exploró los efectos de la microbiota fecal de los pacientes con SII humano, con diarrea, con o sin ansiedad, sobre la función intestinal y cerebral en los ratones receptores. Utilizando trasplantes fecales, transfirieron la microbiota de estos pacientes con SII a ratones que se encontraban libres de gérmenes. Los ratones desarrollaron cambios tanto en la función intestinal como en el comportamiento que recordaban a los pacientes donantes con SII, en comparación con los ratones que fueron trasplantados con la microbiota de individuos sanos.

Imagen: Micrografía electrónica de barrido (SEM) de Escherichia coli cultivada, una de las muchas especies microbianas presentes en el intestino humano (Fotografía cortesía de Wikimedia).
Imagen: Micrografía electrónica de barrido (SEM) de Escherichia coli cultivada, una de las muchas especies microbianas presentes en el intestino humano (Fotografía cortesía de Wikimedia).

Los investigadores encontraron que los aspectos de la enfermedad que fueron afectados a través de los trasplantes fecales incluyeron el tránsito gastrointestinal (el tiempo necesario para que los alimentos salgan del estómago y viajen a través del intestino); la disfunción de la barrera intestinal; la inflamación de bajo grado; y el comportamiento de ansiedad.

Este estudio “mueve el campo más allá de una asociación simple, y hacia la evidencia de que los cambios en la microbiota impactan tanto las respuestas intestinales como las conductuales en el SII”, dijo la primera autora del estudio, Giada De Palma, investigadora asociada en la Universidad de McMaster.

Los autores señalaron que el estudio “se suma a la evidencia que sugiere que la microbiota intestinal puede desempeñar algún papel en el espectro de trastornos cerebrales que van desde el estado de ánimo o la ansiedad a otros problemas que pueden incluir el autismo, la enfermedad de Parkinson y la esclerosis múltiple”. Se necesitan más estudios para definir mejor la relación en estas condiciones. Los autores sugirieron que “las terapias dirigidas por microbiota, incluyendo los tratamientos pre o probióticos, pueden ser beneficiosas para el tratamiento no sólo de los síntomas intestinales, sino también de las manifestaciones conductuales que se observan en el SII”.

“Nuestros resultados proporcionan la base para el desarrollo de terapias dirigidas a la microbiota intestinal, y para encontrar biomarcadores para el diagnóstico del SII”, dijo el profesor Bercik.

El estudio, de Palma G et al, fue publicado el 1 de marzo de 2017, en la revista Science Translational Medicine.


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